| |
 |
 |
 |
 |
El parque
marino Francisco Coloane fue creado para preservar un lugar
único donde las aguas del Atlántico y el Pacifico se mezclan a
los pies de la Cordillera de los Andes con corrientes y mareas
de los canales y mares interiores.
Un número considerable de aves puebla el área (albatros,
petreles, Martín pescador, picaflores, pidenes, búhos, etc.).
Entre las más sobresalientes, se tiene al cóndor que domina las
alturas, al pingüino de Magallanes que anida en los islotes y se
alimenta bajo sus frías aguas y al quetru no volador y la
caranca que habitualmente se observan en el litoral y costas.
Los mamíferos marinos están muy bien representados por la
ballena Jorobada, la nutria y el lobo marino fino y común que
son los más abundantes en el parque, pero tambien por otros
menos comunes como la ballena Sei, la ballena Minke, la orca, el
elefante marino, el coipo y el castor, este útimo la única
especie foránea. La vida marina es suficientemente rica como
para alimentar a estos gigantes marinos que han estado usando
este lugar como sitio de alimentación por siglos.
La vegetación arbórea crece a la protección de los violentos
vientos y rudas condiciones climáticas. Coigüe de Magallanes,
ñirre, ciprés de las Guaitecas y canelo son unas de las pocas
especies de árboles presentes. Junto a ellos, también crecen
hermosos arbustos y hierbas como el chilco y el coicopihue. Pero
otra formidable vida vegetal se desarrolla en la superficie de
la mayor parte de las tierras: la turba, un complejo y delicado
ecosistema de musgos, pequeñas gramíneas y helechos, y materia
vegetal en descomposición.
|
 |
|
|
 |
 |
 |
|
 |
 |
|
 |